¿Qué sí y qué no deben hacer los despachos de cobranza?

¿Alguna vez te has preguntado qué no deben hacer los despachos de cobranza? Si has caído en deudas con tus créditos, seguramente te ha tocado experimentar la presión que ejercen los cobradores para solicitar el pago. Esto muchas veces genera ansiedad en los cuentahabientes pues, aparte de vivir con la preocupación por querer liquidar sus deudas, tienen el recordatorio constante con las llamadas y correos que reciben.

De acuerdo con Resuelve tu Deuda, en el 2018 la deuda promedio de quienes acudieron a la reparadora de crédito fue de 135 mil pesos. Considerando también que los clientes llegaron con 2.4 cuentas en mora, podríamos suponer que más de uno sintió gran estrés por las labores de cobranza. De ahí la importancia de conocer cómo operan los despachos y qué no tienen permitido hacer.

¿Qué son los despachos de cobranza?

Los despachos de cobranza son entidades mediadoras entre el acreedor y el deudor. En otras palabras, funciona como un tercero entre la persona y la entidad financiera o comercial, comúnmente un banco, para solicitar el pago de la deuda. Esto lo realizan a través de llamadas, mensajes, correos o visitas al domicilio del deudor.

¿Qué sí y qué no deben hacer los despachos de cobranza?

El 7 de octubre de 2014 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación (DOF) las Disposiciones de Carácter General aplicables a las Entidades Financieras en materia de Despachos de Cobranza. En ese documento se enlistó una serie de reglas que regulan las prácticas de este tipo de entidades. Entre los lineamientos más relevantes, destacan:

Lo que sí deben hacer los despachos de cobranza:

  • Identificarse plenamente. Lo que involucra: nombre completo, denominación o razón social del despacho, entidad financiera que otorgó el crédito, contrato u operación que motivó la deuda, monto de la misma, fecha del cálculo, condiciones para pagar.
  • Dirigirse al deudor de forma respetuosa y educada.
  • Comunicarse o presentarse entre las 7:00 y las 22:00 horas.
  • Documentar por escrito el acuerdo al que se haya llegado con el deudor.
  • Entregar a la Entidad Financiera los documentos que contengan los acuerdos.
  • Tratar los datos personales acorde a la normativa aplicable.

Lo que no deben hacer los despachos de cobranza:

  • Usar nombres o denominaciones que se parezcan a los de instituciones públicas.
  • Aparecer en el identificador de llamadas como “confidencial”, “oculto”, “privado” o cualquier expresión que impida su identificación.
  • Amenazar, ofender o intimidar al deudor o cualquier otra persona que no tenga relación con la deuda.
  • Gestionar el cobro de la deuda a terceros que no sean los deudores solidarios o avales.
  • Enviar documentos que parezcan ser escritos judiciales.
  • Generar registros especiales que hagan del conocimiento público la negativa de pago.
  • Recibir de manera directa el pago del adeudo.
  • Realizar gestiones con menores de edad o adultos mayores, salvo que en el último supuesto se trate de los deudores.
  • Hacer las gestiones en un domicilio, teléfono o correo diferente al proporcionado por la Entidad Financiera, deudor, obligado solidario o aval.

¿Qué puedo hacer para evitar problemas con el despacho de cobranza?

Es importante remarcar que aunque las prácticas de los despachos de cobranza puedan parecer invasivas, están realizando su trabajo adecuadamente cuando se apegan a los lineamientos anteriores.

No obstante, como usuario, se puede evitar pasar por esto si se mantiene bajo control el uso del crédito, se revisa el reporte crediticio para averiguar el estado de las cuentas y se cuenta con los seguros y coberturas necesarias para evitar que algún imprevisto afecte las finanzas.

Por Equipo Editorial Resuelve tu Deuda